La agonía de las bibliotecas municipales

La agonía de las bibliotecas municipales

Los libros de la biblioteca municipal de San Juan de Lurigancho(SJL) permanecen olvidados entre el polvo de los estantes que cubren las paredes de la sala y las sillas que están apiladas bajo una columna.

Es tan común que Jesús, el encargado del local, permanezca solo con los libros que cuando ve personas entrar su rostro ensaya una mueca de sorpresa. Pero aun más raro es encontrar un libro.

–¿Tienen “Los perros hambrientos?” –le preguntamos.

–No sé si tengamos –responde–. Y si hay, no sabría decirte dónde está. Los libros no están catalogados.

Irónicamente, la biblioteca que resguarda lleva el mismo nombre que el autor de esa obra: Ciro Alegría.

“No tenemos un diagnóstico real que nos permita medir la existencia de las bibliotecas municipales y su problemática”, explica Eva Flores Noriega, decana del Colegio de Bibliotecólogos del Perú. Sin embargo, la situación es aun más crítica.

La agonía de las bibliotecas municipales

—Olvidados—

La ley del Sistema Nacional de Bibliotecas, adscrita al Ministerio de Cultura, señala que los gobiernos locales son los encargados de asegurar “la creación y sostenibilidad de por lo menos una biblioteca en su localidad”.

Según el octavo informe sobre la calidad de vida del observatorio Lima Cómo Vamos, en la capital y el Callao hay 16 distritos que no cuentan con bibliotecas públicas.

En casos como SJL, solo existe una sala de lectura para más de un millón de habitantes.

Javier Arévalo, escritor y periodista impulsor del Plan Lector, explica a El Comercio que, debido a este déficit de bibliotecas públicas, existe una brecha entre los ciudadanos que pueden gozar del derecho a la información de forma gratuita.

“El peruano promedio está excluido del acceso a la lectura. Solo lee el que tiene plata porque no hay un servicio adecuado en las bibliotecas municipales”, critica Arévalo.

La agonía de las bibliotecas municipales
Para Pedro Villar, director de contenidos de la Cámara Peruana del Libro, otro de los graves problemas que aquejan a las bibliotecas municipales es la desactualización de los ejemplares que mantienen.
“Esta situación se da porque se piden donaciones y les dan los libros que nadie quiere en su casa. En otros países, se destina un presupuesto para el abastecimiento, pero acá no se compran libros”, advierte.

Por ejemplo, en la biblioteca de SJL se puede encontrar un manual para aprender Microsoft Word 97.

Según datos del Registro Nacional de Municipalidades (Renamu), en las bibliotecas públicas de Lima existen 559.851 publicaciones de distinto tipo. En su informe, Lima Cómo Vamos señala que esta cifra es elevada porque las comunas cuentan con materiales como fotografías.

La agonía de las bibliotecas municipales
—Atraer al público—

“El concepto de biblioteca está más allá de un espacio donde se va a leer. Son espacios culturales que pertenecen a la ciudadanía. Acá recién se está iniciando, pero estamos atrasados 30 años respecto a países de la región”, indica Villar.

Roberto Boyle, gerente de Cultura de Miraflores, sostiene que en la temporada de verano realizaron campañas de lectura en las playas para “acercar los libros a la población”. En tanto, la comuna de San Isidro tiene el proyecto Divertilibros, que presenta la lectura de cuentos en parques.

Flores Noriega recomienda que el primer paso que realicen las comunas sea incluir a bibliotecólogos al cuidado de las salas. “El bibliotecólogo tiene la labor de ser un agente activo en el aprendizaje”, dice.

Por: Juan Guillermo Lara

Síguenos en Facebook

Facebook Comments

admin

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *