Feliz día, papá

Feliz día, papá

El día de mañana los padres estaremos celebrando nuestro día. Si bien no tiene la resonancia ni la misma luminosidad que celebrar el Día de la Madre, el reconocimiento a la labor del padre ha ido tomando, en el tiempo, mayor relevancia en la sociedad. Cada vez son mayores los estímulos a la acción paterna en el cuidado y la protección de los hijos, como debe ser. Nos preparamos, en consecuencia, a festejar en familia, contando con el cariño de los nuestros. Y es lo que importa.

En el origen más remoto de cómo nace este reconocimiento por el padre se cuenta la historia muy personal y conmovedora de un veterano de guerra norteamericano que al enviudar se vio en la necesidad de cuidar de sus seis hijos, haciéndolo con admirable abnegación, a principio del siglo XX en Washington. Como reconocimiento a esta dedicación paternal es que familiares y amigos de este anciano militar decidieron proponer al gobierno que cada año se celebre el Día del Padre el 19 de junio, fecha del natalicio del militar.

Cuentan los historiadores que fue el presidente Lyndon Johnson quien –acogiendo el clamor ciudadano– dispuso en 1966 que cada tercer domingo de junio se celebre la fecha que honra la buena actitud de los padres varones. Fue así como quedó establecido el día, siendo replicado por la mayoría de países de habla hispana, entre ellos el Perú.

No es fácil, en estos tiempos, forjar una relación eficientemente comunicativa entre miembros de una familia, debido a la velocidad en que transcurren los hechos estimulados y promovidos por el desarrollo vertiginoso de la tecnología mundial. Los aparatos electrónicos de comunicación van, peligrosamente, interfiriendo y hasta sustituyendo el intercambio coloquial entre padres e hijos, por ejemplo. En este contexto el reto es doblemente mayor para los padres que buscan interactuar con los hijos en los pocos momentos libres que les quedan en casa. Es el riesgo de la época.

Pese a ello, sin embargo, la valoración social hacia los padres es cada vez más fuerte, lo cual hace que su reconocimiento sea mayor, a diferencia de algunas décadas atrás. La relación que se establece entre un hijo con el padre es, desde luego, diferente, en cercanía e intensidad, que con la madre. Ello se debe a la forma como se estructuran los hogares que vienen de una larga historia de ejercicio patriarcal y machista, en la que la educación de los hijos les estuvo reservada, mayormente, a las madres en el hogar, mientras que a los padres varones se nos consideró como proveedores de bienes materiales o de recursos económicos, mayormente. De ahí que la figura del padre sea históricamente menos valorada en el hogar y la sociedad, respecto de nuestros hijos.

Felizmente, esto va cambiando debido a que la sociedad va dejando también de ser fuertemente machista y los roles de ambos padres les están reservados por igual en el hogar y en su responsabilidad para con los hijos. Los cambios se dan, aunque lentamente, pero avanzan.

Mañana, domingo, seremos objeto de gratificaciones emocionales por parte de nuestra familia y será ocasión para renovar nuestros lazos de amor paternal, filial y amical en cada hogar. A todos mis amigos, a todos los jueces que son padres, a todos los peruanos que asumen este rol fundamental en la sociedad, feliz día y un abrazo especial.

Por: Ángel Romero Díaz

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