El futuro de los acantilados después del gran sismo esperado

El futuro de los acantilados después del gran sismo esperado

Por años venimos escuchando que le toca a Lima un gran terremoto producto de un gran sismo de magnitud grado 8.5 en la capital, que ocupa la tercera parte de la población nacional del Perú.

Hace miles de años tenemos estos acantilados ubicados en la costa Verde, que son elevaciones que tiene erosión dentro del abanico aluvial de esta parte de Lima y que está expuesta frente al Océano pacífico, y su dimensión abarca desde Chorrillos hasta el Callao, pasando por distritos como: Chorrillos, Barranco, Miraflores, San Isidro, Magdalena, San miguel y finaliza en el Callao.

Parte de nuestro paisaje nacional por años, pero también parte de nuestros peligros que tenemos en esta gran ciudad, que muchas veces ha traído muchos accidentes de tránsito y hasta fatalidades a lo largo de estos años. Hoy hace noticia por el gran derrumbe de material de piedras tipo cantos rodados y arena sedimentada que se ha producido a la altura de sucre en Magdalena. Estos acantilados que en muchos tramos tiene inclinaciones o cortes de hasta 90° de inclinación, que hoy por hoy con el boom de las construcciones han ocupado hasta casi el borde del acantilado, cuando estos por seguridad deberían estar alejados unos 150 metros. Esta cercanía genera inestabilidad estructural y debilitamiento por sobrepeso, de las mismas edificaciones construidas casi al borde, aunados con elementos desencadenantes como son la humedad del ambiente, brisa del mar, lluvias de estación, y la existencia de posibles filtraciones de agua de estos edificios de altura.

Esta geomalla colocada sobre muchos sectores de los acantilados, solo representa un velo de novia sobrepuesto, que no genera ninguna seguridad en dar estabilidad a la posibilidad de caída de rocas o cantos rodados. Esta caída de material rocoso lo demuestra una vez más.

Quiere decir y nos preguntamos: ¿si en situaciones normales de no tener movimientos sísmicos leves o mínimos temblores que son perceptibles al ser humano, se generan derrumbes del acantilado, entonces¡¡ ¿qué va a suceder si se produce el sismo tan esperando en Lima de 8.5 grados? ¿Qué va a suceder con los edificios de altura que están ubicados en la parte superior de estas?, ¿qué va a suceder si hay una alta carga de flujo vehicular en el circuito de playas en ese momento?, ¿Cuántos edificios corren el riesgo de inclinarse o peor aún caer?, si viene precedido de un tsunami después del terremoto…. ¿serán servibles aún las vías de evacuación ante tsunami que se han diseñado en la parte baja, con el derrumbe de los acantilados?

Y como siempre, nuestras autoridades siempre reaccionando en el post desastre, y dejando tareas para luego pasar a ser encarpetadas en algún escritorio hasta nuestro siguiente desastre. Esa es nuestra realidad de la cultura de prevención en el Perú.

Planifiquemos una ciudad resiliente con visión de ciudad a 100 años mínimo y no hagamos tareas de corto plazo señores autoridades.

Por: Ing. Melvin Rodríguez Minchola
Especialista en Gestión de riesgos de Desastres

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