Claves para afrontar los berrinches de tus pequeños

Los berrinches entre los 2 y 4 años suelen ser conocidos como “la primera adolescencia”. No es una exageración, esta edad puede ser particularmente difícil para los padres que no saben cómo enfrentar estas situaciones, sobre todo, cuando se dan en espacios públicos. Pero recuerda, es solo una etapa y también pasará. Retroceder nunca, rendirse jamás.

Tatiana Cuadros, coach y psicóloga con especialización en Reprogramación Cognitiva y Emocional, recomienda, antes que nada, identificar si tu hogar se encuentra o no en armonía. “Este es un factor agravante de los berrinches de los niños ya que, en primer lugar, no saben expresar sus sentimientos como los adultos y lo que hacen es estar más irritables, lo que conlleva a una pataleta y segundo, porque ellos reflejan lo que ustedes mismos como padres están sintiendo”.

Los niños son seres sensibles y perciben todo lo que les rodea. “Su corteza pre frontal no está desarrollada, por lo que no tienen el control de impulsos desarrollado y necesitan aprender de modelos hasta que vayan creciendo y esta parte de su cerebro vaya evolucionando. Si tu forma de manejar tus emociones es a través del llanto o de las rabietas. ¿Adivina qué aprenderá? Identificará que esa es la conducta adecuada ante los estímulos negativos en la vida”, agrega.

La clave está en comprender lo que tu pequeño te quiere decir con ese berrinche y tratar de que exprese lo mejor que pueda sus necesidades. Ello evitará tener a un niño frustrado más adelante y, en consecuencia, un adolescente rebelde.

PASO A PASO
Para la psicóloga española Rosa Jové, conocida por sus libros “Dormir sin lágrimas” y “La crianza feliz”, publicó en el 2011 uno de sus bestsellers más solicitados por padres alrededor del mundo. Se trata de “Ni rabietas ni conflictos”.

La autora resume en cinco puntos la mejor de manera de superar estos berrinches:

1. Comprende que el niño no pretende tomarte el pelo. Entendiendo este simple hecho hará que seas más flexibles con él. La autora sintetiza el sentir con esta frase: “Quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando más lo necesite”. Los niños, al igual que los padres, también la pasan mal con las rabietas.

2. Deja que pueda hacer aquello que quiere. A menos que no sea algo que ponga en riesgo su vida como agarrar algún objeto filoso o ir en el auto sin cinturón de seguridad, sus deseos no deberían significar un problema. Por ejemplo, el hecho de que quieran llevar una ropa diferente a la que tú quieras no debe dar pie a un berrinche o discusión.

3. No ataques la personalidad de tu pequeño ni valores negativamente su actuar. Si tu hijo no quiere hacer algo como saludar a un familiar que acaba de llegar a casa, evita expresiones como “¿Cómo que no quieres?” “Esto está mal” “¡Eres un niño malo!” “Tía Marta te quiere mucho y tú no la quieres. Mamá no te querrá tampoco”. Con ello, solo lograrás que el pequeño empiece una pataleta o bien, ante la idea de perder el amor de su madre, va y le da un beso a la visita para tener tu cariño.

4. Evita las tentaciones. ¿Te pide regalos si lo llevas a una juguetería? Pues no lleves a estas tiendas. Si uno como adulto muchas veces no puede resistirse a una tentación, imagina lo que es para un niño contenerse. Otro caso es cuando te toca pagar en la caja de algún supermercado, donde se ubican todas las golosinas y tu niño inevitablemente te pide algún dulce. En ese caso, trata de pactar una solución con él, como pedirle que elija una sola.

5. Las rabietas se pasan con la edad. Cuando tu pequeño empiece a expresarse con palabras, verás que el llanto y las pantaletas cesarán. También llega un día en que sabe lo que “es” y “quiere” y lo pide sin llevar la contraria a nadie. Esto siempre y cuando hayas procurado criar a un niño seguro y un buen apego. Normalmente si lo ignoras en la primera infancia, estos podrían volverse más sumisos y dependientes.

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