¿Cuál es la relación de Susana Villarán con OAS y el caso Lava Jato?

 

El Ministerio Público sospecha que la ex alcaldesa de Lima, Susana Villarán, recibió una coima de la constructora OAS, que buscaba obtener mayores beneficios de Línea Amarilla (luego rebautizado como Vía Parque Rímac).

Este es un proyecto vial de 16 kilómetros de largo, que unirá el Callao con San Juan de Lurigancho a través de una vía rápida que recorre cinco distritos.

El contrato original, firmado en 2009 por el entonces alcalde Luis Castañeda, contemplaba una concesión de 30 años, en los cuales OAS cobraría el peaje para recuperar su inversión y obtener beneficios. Sin embargo, en 2013 la gestión Villarán firmó una adenda que extendió la concesión 10 años más, a cambio de mejorar en la obra y en su gestión. Además, la Municipalidad eligió a la empresa brasileña para ejecutar Río Verde, un proyecto a lo largo de cuatro kilómetros del Río Rímac.

La operación Lava Jato comenzó en 2013 en Brasil. La Justicia descubrió que las principales constructoras nacionales de ese país pagaban sobornos para obtener las más grandes licitaciones públicas de infraestructura. La investigación demostró que ese grupo operaba de la misma manera en el resto del país de América Latina y en otras parte del mundo, como en Suiza y Angola.

La ruta del dinero. Según una investigación de La República, OAS habría enviado a sus representantes en Perú cerca de US$ 6’150,000, que habría llegado al país un día antes de que se firmara la adenda. Se sospecha que ese dinero se entregó a funcionarios municipales para cerrar el acuerdo. Este lunes, durante su presentación ante la comisión Lava Jato del Congreso, Villarán dijo, una vez más, que no solicitó ni recibió ninguna coima para favorecer a la constructora.

En marzo de 2013, Susana Villarán enfrentó un proceso revocatorio a través de un referéndum. El Ministerio Público también maneja la tesis de que el dinero de OAS también financió la campaña de la entonces alcaldesa para evitar su destitución, lo cual logró.

En octubre de ese año, la Municipalidad también aprobó que OAS inicie el cobro de peajes, pese a que aún no se había ejecutado el 70% de la obra, tal como estaba estipulado en el contrato.

El delator brasileño Roberto Trombeta dijo a los fiscales de su país que el envió de los 6 millones de dólares al Perú para pagar coimas a funcionarios vinculados al proyecto Vía Parque Rímac.

Un mal negocio. “La concesión ha sido en extremo lesiva para Lima”, comentó el economista Juan Mendoza en una columna en Perú21 en agosto de este año. “El incremento en los peajes, superior al 50%, no guarda relación con la mejora en la infraestructura o el menor tiempo de viaje. Pero vaya que OAS se ha llenado los bolsillos: habría invertido menos de US$500 millones, pero ya vendió la concesión por US$1,664 millones en agosto de 2016 y recibió al menos US$136 millones en otros ingresos. Así, las ganancias de OAS habrían sido mayores a los US$1,300 millones: una criminal tasa de rentabilidad de 260%”.

En noviembre de 2014, en los últimos meses de la gestión de Villarán, la Municipalidad aceptó pagarle 142 millones a OAS por no cumplir con la liberación de áreas y la reubicación de los predios para la ejecución de Vía Parque Rímac.

Cuando Luis Castañeda sucedió a Susana Villarán en el cargo, anuló el proyecto Río Verde y utilizó el dinero para financiar el bypass de la avenida 28 de Julio en el Cercado de Lima. La obra fue ejecutada por OAS.

Andina

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