Denuncian la falta de respuesta del Estado para atender la salud de las personas contaminadas por metales pesados en zonas mineras

Diversos estudios nacionales e internacionales confirman que la población está expuesta a metales pesados por encima de los máximos permisibles en La Oroya y Cerro de Pasco. Dos de los metales presentes, arsénico y cadmio, son cancerígenos, y el plomo y mercurio son venenos para el sistema nervioso central. Estas son las conclusiones de las presentación realizada ayer en el Congreso en el foro “Estudios en poblaciones afectadas por metales”.

Los niños son los más afectados. Un estudio realizado en Pasco por la científica ambiental Laura Grassi de Source International arrojó que el 83% de los menores de Paraccha tienen plomo por encima de lo permitido. “Es necesario una acción desde el Estado para parar esta afectación a la salud y derechos humanos”, declaró Grassi. El 88% de los adultos presenta valores de aluminio por encima de los valores permisibles de la Organización Mundial de la Salud, y en el 90% de los casos (entre adultos y niños) manganeso. Asimismo, el 75,6% de las personas examinadas tiene arsénico, y el 100% cromo y níquel.

“Los metales pesados ingresan en el organismo, son transportados por la circulación sanguínea, y cada uno de ellos ataca a un órgano. Por ello, hay muchas problemáticas ligadas a abortos y malformaciones congénitas”, explicó la científica de Source International.

Por otro lado, el informe realizado por la Red Muqui también coincide en los resultados, y alerta sobre el impacto a la salud que sufren los menores de 15 años en Cerro de Pasco y La Oroya. “Todos los niños analizados tienen un cancerígeno comprobado en su cuerpo. Es una grave violación a los derechos humanos. Se está abandonando a estas personas”, afirmó Fernando Osores, doctor ambientalista autor del informe de Muqui. El especialista explicó que la presencia de plomo en el organismo afecta al coeficiente intelectual y a daños de neurocomportamiento desde niveles iguales o inferiores a 5 microgramos, valores que son superados por los menores de Cerro de Pasco y la Oroya.

“No existe ninguna solución hasta la fecha. Este no es un daño a personas aisladas, sino a una población integral y constituye un tema de salud pública. Los ministerios no están actuando desde una mirada de interrelación de salud y medio ambiente”, afirma Javier Janhcke, secretario ejecutivo de Red Muqui.

Historias de Agua

Por otro lado, el foro cerró con el estreno del documental “Historias de Agua”, producido por Red Muqui, que narra los impactos dramáticos de la contaminación sobre las poblaciones objeto del informe. El largometraje recorre las aguas de los Andes y retrata las historias de ciudadanos que viven afectados por problemas de salud y contaminación ambiental, a los que el Estado solo les ayuda recetándoles dos frascos anuales de vitaminas.

El largometraje recoge testimonios impactantes de profesoras que explican que los alumnos menores de edad no retienen la información y muestran agresividad, efectos de la presencia de metales pesados en el organismo. La falta de acceso a agua segura y potable, y el peligro de los depósitos de relaves y pasivos ambientales son otro de los problemas documentados. Un peligro que está latente también en Lima, porque como afirma la ingeniera Mónica Untiveros, es la ciudad con más pasivos mineros del Perú.

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