Hipertensión arterial, enfermedad silenciosa detrás de males mortales

Se trata del incremento constante de la presión sanguínea en las arterias y se le conoce como el ‘asesino silencioso’, porque no presenta síntomas. De allí que las estadísticas arrojen que uno de cada tres peruanos no sabe que tiene la presión alta.

Una detección temprana se puede lograr midiéndose la presión al menos dos veces al año; de esa forma se puede controlar la enfermedad a tiempo. El valor ideal es 120/80 mmHg, mientras que un valor igual o mayor de 140/90 mmHg en dos o más oportunidades revela que una persona es hipertensa.

El principal objetivo debe ser evitar posibles complicaciones. “Las personas hipertensas que no tienen bien controlada la presión arterial tienen alto riesgo de desarrollar enfermedades isquémicas al corazón, infarto al miocardio, accidentes cerebrovasculares (derrame cerebral), insuficiencia renal y pérdida de la visión (ceguera)”, precisa Boris Medina Santander, presidente de la Sociedad Peruana de la Hipertensión Arterial.

“En una gran mayoría, el detonante de los infartos al corazón es la presión elevada, le sigue el colesterol elevado y el hábito de fumar”, advierte el cardiólogo José Manuel Sosa.

Hipertensión y embarazo

Es la segunda causa de muerte materna en nuestro país. Se asocia a un cuadro clínico llamado “preeclampsia”, cuyo síntoma principal es la presión alta, y debe diagnosticarse y tratarse rápidamente, para no poner peligro la vida del bebé y de la madre.
La Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) recomienda un mínimo de cinco controles prenatale para el diagnóstico y manejo de los trastornos hipertensivos gestacionales.

El mayor riesgo se debe a que la hipertensión no genera molestias; aunque según el Minsa podrían darse algunos signos de alerta como dolores de cabeza, zumbido de oídos, mareos, sangrado por la nariz, visión borrosa o con luces centellantes.

Medidas de prevención:
Elmer Huerta, asesor médico de RPP Noticias, aclara que si bien le solíamos echar la culpa al ‘salero’, salvo en algunos casos específicos, ya no se recomienda que el paciente hipertenso se abstenga del consumo de sal. “El cloro y el sodio son elementos con funciones eléctricas y musculares importantes para el cuerpo, pero hay que evitar el exceso”.

Estudios han detectado, dice Huerta, que el mayor porcentaje de sal que se ingiere, un 75 %, proviene de alimentos procesados o que comemos en la calle, como la carne fría, la salchicha, la jamonada, la mortadela, la pizza, las papas fritas o las sopas instantáneas. Entonces, el consejo va por revisar las etiquetas y cuidar la frecuencia de consumo de estos alimentos.

Además, otras medidas preventivas son:
– Mantener el peso ideal.
– Realizar actividad física al menos 30 minutos al día.
– Reducir el consumo de grasas.
– Evitar el consumo de alcohol.
– Eliminar el consumo de tabaco.
– Gestionar el estrés de una forma saludable, por ejemplo mediante meditación, ejercicio físico adecuado y relaciones sociales positivas.

Factores de riesgo:

– Antecedentes familiares.
– Consumo de tabaco.
– Sedentarismo (falta de ejercicio).
– Obesidad.
– Alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos.
– Estrés o depresión.
– Diabetes.
– Consumo excesivo de sal en los alimentos.
– Bajo consumo de frutas y verduras.

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