Metro de Lima: Informe oculto comprobaría que Alan García recibió sobornos

Durante su primer mandato en 1985, Alan García creó la Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico y en julio de ese año se convocó a un concurso internacional para estudios definitivos y gerencia del proyecto que fue declarado desierto. Sin embargo, 1988 se buscaron alternativas y se llegó a un acuerdo con el gobierno italiano.

El trato comprometía al gobierno italiano participar con 122 millones de dólares: 22 de estos como una donación y los 100 restantes como crédito de ayuda. A cambio, la obra tenía que estar en manos de empresas italianas agrupadas en el consorcio TRALIMA. ¿Cuál fue la participación de Alan García? Esto fue lo encontrado por IDL y Cuarto Poder.

“La obra sigue en marcha con cooperación internacional”, decía Alan García en 1990 antes de acabar su gobierno y en medio de una crisis por la inflación y el terrorismo. Con todo ello en contra, se inauguró un tren eléctrico que apenas podía recorrer poco menos de dos kilómetros, pero lo peor llegaría después.

El 7 de junio de 1990, a semanas de concluir el gobierno aprista, la Autoridad Autónoma firmó un nuevo contrato con TRALIMA para la segunda parte del proyecto hasta el Óvalo Higuereta, pero este acuerdo no contaba con un financiamiento acreditado.

El factor Sergio Siragusa
Ya fuera del gobierno y asilado en Colombia, Alan García fue acusado de serias acusaciones de corrupción. Para esclarecer los acuerdos el fiscal italiano Vittorio Paraggio interrogó a Sergio Siragusa, representante de TRALIMA en el Perú. Lo declarado comprometió gravemente al líder aprista.

Siragusa le contó al fiscal italiano y luego a las autoridades peruanas que Alan García le pidió una contribución de seis cifras por haber favorecido a TRALIMA con el contrato para el tren eléctrico. Sergio Siragusa aseguró que la exigencia de García se dio en Roma el 7 de setiembre de 1989.

Agregó que Alan García le pidió un adelanto de 500 mil dólares ‘para cubrir los costos de la campaña al municipio de Lima’. El italiano pudo reunir 200 mil dólares en efectivo que según narró, entregó a García en Palacio de gobierno en octubre de ese año. Los 840 mil dólares restantes, afirma haberlos depositado en tres remesas, en cuentas bancarias proporcionadas por el mismo líder aprista.

Además Siragusa entregó a las autoridades peruanas información que corroboró sus dichos: la carta remitida a los altos funcionarios italianos de TRALIMA informando de los requerimientos de García.

También las órdenes de instrucción para las transferencias del dinero al banco en Gran Caimán. El vocal Hugo Sivina, encargado de esta investigación, terminó corroborando la información con el levantamiento de la reserva por parte de la Corte de esa isla.

El informe final del vocal recogía la investigación del Ministerio Público y las recomendaciones de la comisión parlamentaria que era integrada por Andrés Reggiardo y Fernando Olivera.

Sivina opinó a favor de la responsabilidad penal de Alan García como instigador en la comisión de los delitos de colusión ilegal y negociación incompatible y como autor de los delitos de cohecho pasivo y de enriquecimiento ilícito. Sin embargo, debido a que se encontraba asilado en Colombia, nunca pudo ser llevado a juicio oral para confirmar su responsabilidad o ser eximido de ella.

Pero mientras Alan García seguía asilado en Colombia su defensa solicitó la prescripción de los delitos que se le imputaban por el caso del tren eléctrico. La Sala Penal Especial de entonces le dio la razón y declaró la prescripción que fue ratificada medio año después. Es decir, García nunca fue absuelto y quizás por eso antes de volver al Perú ofrecía declaraciones como estas desde su asilo colombiano. (La República).

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