Pasamayo: Un tramo temible y mortal desde los años cuarenta

Hoy que el Perú sufre la muerte de 48 compatriotas por la caída de un bus de transporte en la famosa y temible “Curva del Diablo” que se ubica al norte de la ciudad de Lima. Con una carretera que es parte de la carretera Panamericana Norte y une el norte de Perú con su capital.

Allí, entre el cerro y el abismo, hay una zona denominada El Serpentín Pasamayo. Un tramo de carretera muy peligroso, una carretera de la costa del Océano Pacífico que dispone de unos 20 kilómetros y une las localidades de Chacra, Mar y Ambato.

Un trecho especialmente peligroso entre los meses de abril y diciembre, en el invierno austral, debido a la presencia de neblina muy densa y humedad. Característica climática que sobre todo se da al caer la noche, la visibilidad es mínima y el asfalto está resbaladizo, por lo que la precaución a la hora de conducir este tramo debe ser máxima.

Además de esto, la carretera está construida en la ladera de un acantilado por lo que los desprendimientos también suponen un peligro.

Es una carretera completamente asfaltada y con una gran cantidad de tráfico, además de la niebla, otro de sus peligros es que no hay barandillas metálicas protectoras en todo el trayecto, por lo que por momentos no hay seguridad ante una posible salida de calzada, pudiendo caer por los terraplenes de arena desértica que la separan de la inmensidad del Océano Pacífico.

El serpentín se encuentra en una zona del Perú muy árida, casi desértica, a pesar de que a escasos kilómetros se puede visitar el Parque Ecológico Nacional Antonio Raimondi, que se encuentra a cierta altura sobre el nivel del mar y en el que se puede encontrar algo más de vegetación, además de fauna autóctona, como el zorro andino o el huerequeque.

En el kilómetro 61, allí se encuentra la llamada “Curva del Diablo”, donde la pista se vuelve tan estrecha que, al mirar el mar allí abajo, es inevitable imaginar una tragedia.

Suena a exagerado pero es realidad, son 22 kilómetros y 52 curvas de ruta por delante. Y esto desde los años cuarenta en que todavía era una vía férrea y que desde entonces han fallecido tantas personas que ni la PNP ni el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), manejan estadísticas sobre el número de accidentes y pérdidas fatales. Innumerables.

Y entre tantos vehículos pesados y escasa presencia policial es frecuente ver derrumbes de arena, que invaden la pista, por lo que en varias ocasiones se han producido diversos accidentes. Y por si fuera poco, un kilómetro más allá, se inicia la zona de neblina. Esta es densa y los primeros afectados son los usuarios que van por la denominada Variante de Pasamayo, vía ubicada en la parte superior del Serpentín y que solo permite el acceso a vehículos ligeros.

Es importante precisar que La Variante de Pasamayo es una carretera que se halla en buen estado y bien señalizada, sin embargo para muchos choferes la forma de su construcción -con pendientes en subidas y bajadas- afecta el motor de los autos. Pese a todo, a lo largo de la pista se pueden apreciar diferentes señales advirtiendo los peligros y recordando que la velocidad máxima es 60 km.

Imprudencia humana
A todo esto, la policía de carreteras destaca que en el serpentín, la señales en muchas ocasiones son vencidas por la imprudencia humana, pues los buses van a excesiva velocidad, siendo uno de los motivos de tantos accidentes el cansancio y la intención de los transportistas de querer adelantar. Allí surgen los choques y caídas al precipicio.

Ojo, para cuidar Pasamayo solo tienen un patrullero y cuatro motos, cuyos conductores tienen que convivir con la enfermedad, ya que por las madrugadas las temperaturas son heladas y la humedad afecta los pulmones. Triste situación porque tienen que estar con sus varas en plena neblina expuestos a ser atropellados.

Un problema que se agudiza en las horas punta, pues entre las 11 pm y las 3 am, pueden llegar a pasar hasta cien buses por hora. Por eso se recomienda no abusar de la velocidad y cumplir las normas para evitar que se les quite el vehículo o peor, les llegue la muerte, la misma que hoy enlutece al Perú, iniciando el año, con 48 compatriotas que dejan una tragedia para recapacitar, una desgracia a evitar. (Expreso)

 

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