“Usuarios de Pensión 65 ya cobran con huella digital”

Este año, Pensión 65 superó el medio millón de usuarios. Según su director ejecutivo, este programa social no se limita a entregar una subvención económica bimestral, sino que apuesta por revalorar a los adultos mayores y rescatar sus conocimientos “ancestrales”.

Uno de los principales logros es la cobertura. Servimos a 540 mil usuarios. Pensión 65 es más que una subvención económica. Es un tema al que le estamos dando máxima importancia.

¿De qué modo?
Tenemos una intervención que se llama Saberes Productivos, que busca recuperar saberes ancestrales, sobre todo en la población rural. Hemos agrupado usuarios y abierto nuevos espacios en las comunidades. En Puno tenemos reuniones quincenales de 800 a 900 personas que se juntan para ver qué saber enseñarán en los colegios.

¿En qué otro ámbito se interviene?
Hemos estado mirando nuestras estadísticas de salud. Queremos que esta población esté bien atendida y que, poco a poco, lleguemos a los estándares de atención que merecen. No queremos que gasten dinero en salud.

¿Los usuarios no reciben la atención que requieren?
Hay una brecha. La cobertura en salud, básicamente en zonas rurales, tenemos que mejorarla. Estamos procesando información.

¿De qué forma se va a impulsar Saberes Productivos?
Se aumentará el número de asistentes técnicos. Son personas especializadas que generan las reuniones, juntan a los adultos mayores y empiezan a recuperar lo que saben.

¿Y en salud?
Estamos analizando todas las estadísticas que nos ha pasado el SIS. Con eso y con expertos en salud vamos a ver cuáles son las deficiencias y dónde tenemos que fomentar mayor cobertura.

¿Saberes Productivos coordina con el Ministerio de Cultura?
Estamos trabajando en reforzar un convenio. Saberes Productivos tiene dos equipos: el territorial y el de Lima. El de acá se está reforzando para sistematizar todo lo que hemos recuperado. Lo tenemos en fichas, hay que digitalizarlo y llevarlo al ministerio.

¿Se ayudará a recuperar patrimonio perdido?
En áreas productivas o costumbres que se han perdido, como danzas, leyendas, algunos sitios que están medio perdidos entre los cerros, comidas, formas de tejido.

Llegan a 540 mil personas, ¿a cuántos falta atender?
Eso es bien cambiante, pero calculamos que podríamos tener unos 20 mil beneficiarios potenciales.

¿Cómo se evitan las filtraciones en el empadronamiento?
Tenemos promotores, más o menos 350 a nivel nacional. Con ellos buscamos realizar, al menos, una visita anual a cada casa. Cuando detectamos síntomas de que esa persona no es pobre extremo, pedimos una reclasificación.

¿Se saca gente del programa?
Mientras la reclasificación no se haga, los suspendemos. El bimestre pasado suspendimos entre 600 y 700 personas.

¿Cómo controlan los cobros irregulares?
Se ha implementado el cobro con huella digital. El 80% de nuestra población cobra en agencias del Banco de la Nación y el 20% por transportadora, unos camioncitos que llevan el dinero a zonas alejadas. Tenemos como 500 puntos de pago a nivel nacional.

¿Cuáles son los planes y metas al bicentenario?
Revalorizar al adulto mayor a través de intervenciones eficaces y disminuir la brecha de atención en salud y medicinas. Hay que ponerse en el zapato del pobre extremo. Los 250 soles para ellos cobran bastante importancia, les da independencia económica, pero sabemos que no es suficiente.

¿En algún momento se ha discutido la posibilidad de aumentar el monto de la subvención?
Es un tema que siempre está en cartera. En la medida en que la caja fiscal lo permita, lo haremos. Por lo pronto no está como posibilidad. (La República).

 

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