La independencia del Perú no hubiera sido posible sin la gesta patriótica protagonizada por la población en diversas ciudades del país. Trujillo y Lambayeque, en la costa norte, protagonizaron hace 200 años episodios claves en el proceso de emancipación, al proclamar su independencia del dominio español ocho meses antes que lo hiciera para todo el Perú el libertador José de San Martín.


A continuación, repasemos las circunstancias históricas que llevaron a estas ciudades a proclamar su independencia del yigo español antes que en Lima. En ambas ciudades se han organizado actos conmemorativos a cargo del Proyecto Especial Bicentenario, en coordinación con los gobiernos regionales y locales.

Trujillo

La Ciudad de la Eterna Primavera, capital del departamento de La Libertad, conmemora hoy los 200 años de la proclamación de la independencia de la entonces Intendencia de Trujillo, cuya jurisdicción comprendía las actuales regiones de Tumbes, Piura, Lambayeque, Amazonas, Cajamarca y San Martín.

El intendente de Trujillo, José Bernardo de Tagle lideró el proceso de emancipación en el sector norte del entonces virreinato del Perú. El 20 de noviembre de 1820 recibió una carta del general José de San Martín -quien había desembarcado encabezando el Ejército Libertador en Paracas en setiembre de ese año-, en la que le invitaba a unirse a la causa independentista.

Torre Tagle convocó a un cabildo abierto el 24 de diciembre y, por unanimidad, la población de la ciudad tomó el acuerdo de proclamar la independencia en los siguientes días. Con tal propósito se confeccionó una de las primeras banderas del Perú, que fue velada con guardia de honor la noche del 28 de diciembre.

El 29 de diciembre 1820, la Plaza de Armas de la ciudad de Trujillo fue escenario de la proclamación de la independencia y en la sede del cabildo, presidido entonces por Manuel Cavero y Muñoz, se firmó el acta de independencia de la Intendencia de Trujillo.

«Pueblo mío, acabamos de proclamar y jurar la independencia de Trujillo. Desde este momento y por la voluntad unánime del pueblo, Trujillo es libre … Pongo nuestro destino y el del pueblo bajo la protección del cielo. ¡Viva la patria ¡Viva la independencia!», expresó José Bernardo de Tagle, según cronistas de la época.

Después de la ceremonia, Torre Tagle envió emisarios a todas las otras jurisdicciones de la Intendencia de Trujillo con instrucciones de proclamar también la independencia. En este proceso cumplieron un rol importante personajes ilustres como el mariscal Luis José de Orbegoso y Moncada, quien como muchos otros patriotas puso su fortuna e inmuebles a disposición de la gesta libertadora.

Como dijo Simón Bolívar, quien culminó el proceso de la independencia iniciada por San Martín, si Trujillo no hubiera proclamado su independencia, la del Perú habría fracasado. Dicho de otro modo, sin el 29 de diciembre de 1820 no habría 28 de julio de 1821.

Lambayeque

Dos días antes de la emancipación de Trujillo, el 27 de diciembre de 1820, se proclamó la independencia de Lambayeque. Allí se había formado un núcleo revolucionario cuyas principales figuras fueron los hermanos Itúrregui, Leguía, Saco Oliveros y Casós.

Enterados de la presencia del Ejército Libertador, los patriotas se reunieron secretamente -aprovechando las fiestas navideñas- en la casa Montjoy para conspirar a favor de la causa independentista.

Juan Manuel Itúrregui organizó la tarea de armar a la población y, dirigidos por Pascual Saco Oliveros, se levantaron el 27 de diciembre contra los cuarteles realistas españoles de la ciudad.
A las diez de la noche de ese día, luego de una reunión del cabildo, los lambayecanos proclamaron su independencia. A continuación, organizaron una expedición liderada por Pascual Saco Oliveros para enviar su apoyo al Ejército Libertador, con hombres, dinero y recursos logísticos.

Tras la independencia de Lambayeque hicieron lo propio las ciudades de Chiclayo (31 de diciembre) y Ferreñafe (10 de enero de 1821), en sendas reuniones de los respectivos cabildos cuyas autoridades renunciaron a seguir bajo el dominio virreinal y adhirieron su apoyo y el de la población a la causa emancipadora.

Hoy es importante revalorar el aporte y rol clave que desarrollaron las regiones en el proceso de la independencia, y al mismo tiempo reflexionar sobre el camino andado para asumir nuevos compromisos que nos permitan construir juntos el país que queremos de cara al tercer siglo de república. (Andina).

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