El nuevo coronavirus (COVID-19), se continúa estudiando y tras la última difusión hecha por EsSalud, podemos conocer los nuevos síntomas que se van sumando a los conocidos, como tos seca, fiebre y malestar general. El Dr. Jorge Amoros, Gerente de la Red Prestacional Almenara, durante esta temporada del año, las enfermedades gastrointestinales van en aumento, sin embargo, muchas de ellas podrían deberse a la presencia de este virus en nuestro organismo.


“La sintomatología de las nuevas cepas de la COVID-19 están cambiando, estamos viendo pacientes que no solo vienen con fiebre, dolor de espalda, cefalea, diarreas y malestar general, sino también, con un compromiso pulmonar importante arriba del 40%”, afirmó el especialista. De esta manera, exhortó a la ciudadanía a prestar especial atención a este nuevo síntoma, y acudir a un centro de salud lo más rápido posible si es que se presenta con frecuencia a lado de otro, como la tos seca.


Cabe precisar que, Amoros afirmó que en estas dos últimas semanas han aumentado los casos de coronavirus, en pacientes jóvenes entre los 30 y 40 años y están necesitando soporte ventilatorio por complicaciones respiratorias. Asimismo, anunció que la COVID-19 es mortal, que los pacientes que terminan con ventilador mecánico luego desarrollan insuficiencia renal, fibrosis pulmonar, diabetes, entre otro tipo de afecciones que no tenían antes.

Consumo de alcohol aumenta riesgo de contraer COVID-19

El Ministerio de Salud (Minsa) alertó que el consumo excesivo de alcohol incrementa el riesgo de síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), una de las complicaciones más graves de la COVID-19. Además, debilita el sistema inmunitario, reduciendo su capacidad para hacer frente a las enfermedades infecciosas.


La médico psiquiatra del Hospital Víctor Larco Herrera del Minsa, Ana María Zamalloa, remarcó que el consumo de bebidas alcohólicas no solo no destruye el virus que causa la COVID-19, sino que aumenta los riesgos para la salud si la persona lo contrae. “El alcohol, en una concentración de al menos 60%, actúa como desinfectante en la piel, pero carece de tal efecto dentro del organismo una vez ingerido”, destacó.


Zamalloa aclaró que la ingesta de alcohol tiene efectos, tanto a corto como a largo plazo, en prácticamente todos los órganos del cuerpo. En términos generales, la evidencia indica que no existe ningún ‘límite seguro’ ya que el riesgo de daño para la salud mental y física aumenta con cada vaso de alcohol consumido.


“Circunstancias como las que vivimos por la actual pandemia, puede hacer que la persona se refugie en el alcohol, creyendo que es la solución a sus problemas e iniciando un cuadro de dependencia”, explicó.

Es importante señalar que, en muchas ocasiones, el consumo de bebidas alcohólicas favorece la ingesta de tabaco y viceversa. “Las personas tienden a fumar o a fumar más cuando beben alcohol, y el consumo de tabaco se asocia a una progresión más complicada y peligrosa de la COVID-19“, exhortó. (La Razón).

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